El crono más raro de Breitling
Si pensamos en relojes de piloto militares y crono, lo más seguro es que acabemos convergiendo en Breitling. La marca posee una buena historia en relojería militar relacionada con la aviación, que a pesar de que casi todos los relojes de este tipo se relacionan con escuadrones de cazas, el que vamos a abordar hoy, se realizó para los pilotos que estaban al mando de otro tipo de vehículos aéreos y que presenta una serie de rarezas que lo hacen muy interesante y buscado.
En 1975 se entregó al ejército italiano el Breitling 817, un crono fabricado únicamente para los pilotos de helicópteros. Pero que a diferencia de otros cronos militares conocidos, no contó con una versión que se comercializase para el público general, como por ejemplo el Breguet Type XX. Y en parte por esto es bastante más desconocido por la mayoría de aficionados y codiciado por coleccionistas.
Para abordar este encargo, Breitling debía poder cumplir con el estándar marcado por el ejército desde su predecesor, el CP-1 elaborado por Leonidas. Esta normativa hacía referencia a la resistencia, materiales, legibilidad, precisión y autonomía del reloj. Es decir, el estándar CP-1 estaba enfocado en asegurar que los relojes fueran herramientas funcionales y duraderas para el personal militar en servicio.
A pesar de haber estado involucrado en el desarrollo del primer crono automático a finales de la década de lo 60, Breitling decidió incorporar un calibre Valjoux 236, que al igual que el Leonidas CP-1 disponía de crono de 30 minutos a las 3 y subesfera de los segundos a las 9, esto facilitaba la transición del uso de unos relojes a otros por los pilotos.
Pero la rareza de este reloj y su continua búsqueda por parte de los aficionados gira en torno al material luminiscente de este.
El cumplimiento del estándar CP1 derivó en que prácticamente los relojes de Leonidas y Breitling fuesen similares, incluso compartieron componentes. Este es el caso de las agujas, que con el objetivo de agilizar procesos y en definitiva la entrega, Breitling optó por recurrir al mismo fabricante que Leonidas, el cual entregó las mismas agujas. Es decir, comparten forma longitud y material luminiscente.
Aunque inicialmente los pilotos no tomasen un reloj de carga manual con el mismo entusiasmo que si se hubiera optado por uno automático, este detalle terminó por hacer destacar este reloj. En el Leonidas, aun montando las mismas agujas, estas se ven más pequeñas debido a dial, que era ligeramente más grande para encajar en la caja de más de 43 mm sin embargo el Breitling era inferior a 40 mm. Un detalle aparentemente anecdótico, pero que realmente hacía que el Breitling fuera más legible y cómodo de usar.
No solo destacó entre los pilotos, sino también entre los coleccionistas. El empleo de diferentes proveedores en el nuevo dial y las antiguas agujas produce que estas y los numerales envejezcan de forma diferente, tornando las primeras en un color crema o calabaza y los numerales un tono verdoso. Característica que aplica a todas las unidades que se conocen de la referencia 817, pero no en otros relojes de la época.
Sin embargo, a pesar de que el tritio utilizado en el Breitling 817 tiene un recuento de radiación mucho más bajo que el Radio empleado a finales de los años 70, seguía siendo alto para cumplir con las pautas de radiación del ejército y la armada decidió dejar de usarlos y destruirlos.
La destrucción de la gran mayoría de unidades derivó en que previamente a 2017 solo se conociesen 31 relojes, hasta que el Ministerio de Defensa italiano anunciase la subasta de un lote de 40 de estos relojes de un antiguo inventario.
Las pocas unidades conocidas y el misterio sobre los archivos clasificados por el ministerio de defensa, ha hecho que los aficionados traten de ligar los números de serie de las traseras de estos relojes con la numeración de instrumental militar de cada unidad para conocer cual ha sido el número exacto de estas unidades fabricadas. Sin embargo no se conoce con certeza y se tiene la idea de que fueron entre 500 y 1000, pues las numeraciones conocidas exceden el 600, pero no se tiene constancia de ninguno que alcance las cuatro cifras.