Twelve O’Clock (Segunda Parte)
La disposición de la corona a las 12 en punto es, sin duda, la más común entre las configuraciones menos convencionales. De hecho, se podría inferir que el primer reloj de pulsera de la historia tendría la corona ubicada a las 12 en punto, como una evolución natural y continuista heredada de los relojes de bolsillo. Sin embargo, el Breguet N.º 2639, creado en 1810 para la Reina de Nápoles, presentaba la corona a las 4 en punto, reflejando la tendencia de la época en la que los relojes de pulsera eran considerados accesorios femeninos.
La evolución del reloj de pulsera y las correas wristlets comenzó a finales del siglo XIX, con las primeras adaptaciones de relojes de bolsillo. En 1887, Mappin & Webb introdujo los wristlets. Durante la Guerra de los Bóeres (1899-1902) y, especialmente, en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), los soldados adoptaron los relojes de pulsera por su practicidad en combate. Es importante mencionar que la disposición de la corona a las 3 en punto en algunos relojes de bolsillo se debía a que estos modelos contaban con tapa, y en la corona había un pulsador que, al ser presionado con el pulgar, liberaba el mecanismo de apertura de la tapa, ideal para usuarios diestros.
El mítico Cartier Santos, diseñado en 1904 por Louis Cartier para su amigo, el aviador brasileño Alberto Santos-Dumont, fue el primer reloj de pulsera destinado a ser usado en vuelo. Santos-Dumont, al tener dificultades para manejar los mandos del avión y consultar su reloj de bolsillo, pidió a Cartier una solución más práctica. Con la colaboración del relojero Edmond Jaeger, Cartier creó este reloj de pulsera, diseñado para ser consultado sin soltar los controles del avión. Aunque inicialmente los relojes de pulsera eran considerados accesorios femeninos, el Cartier Santos revolucionó la moda masculina a partir de su lanzamiento comercial en 1911, convirtiéndose en un símbolo de elegancia y modernidad entre los caballeros parisinos.
No obstante, en 1912 apareció el Movado Polyplan, considerado uno de los primeros relojes de pulsera en incorporar la corona a las 12 en punto. Este diseño innovador no solo facilitaba su uso, sino que también optimizaba la ergonomía del reloj, un rasgo inusual para la época. El Polyplan no solo destacó por la posición de la corona, sino también por su calibre inclinado, diseñado específicamente para seguir la curvatura de la muñeca.
Entretanto, no debe pasarse por alto el Omega Marine, considerado el primer reloj de buceo, comercializado en 1932. Este modelo innovador también presentaba la corona a las 12 en punto, integrada en un ingenioso sistema de estanqueidad. Su diseño fue un hito en la historia de la relojería de buceo, marcando un precedente para futuros relojes sumergibles.
Se podría suponer que el calibre cronógrafo manual de Breguet, conocido como CH 27 o 2310, diseñado por Albert Piguet en la década de 1940, contaría con la corona y los pulsadores situados a las 12. Sin embargo, no fue hasta 1969 que apareció el primer cronógrafo de pulsera con esta configuración, habitual en los cronógrafos de bolsillo, como el Omega MG1184 de 1952 o el Omega Tachymetric Timer de 1966. Este diseño, conocido popularmente como «bullhead», fue introducido posiblemente por Omega con su modelo Seamaster Bullhead (del que hablaremos más adelante).
Poco tiempo después, en 1972, Citizen lanzó el icónico cronógrafo «bullhead» 8110, también conocido como Challenge Timer, que en 2019 se repopularizó gracias al estilismo del actor Brad Pitt en la película Once Upon a Time in Hollywood. En 1973, Seiko presentó su propio modelo «bullhead», el 6138-0040. Estos cronógrafos se popularizaron en la década de 1970, aunque es cierto que algunas marcas relojeras siguen utilizando esta disposición distintiva como un elemento diferenciador en sus diseños actuales, como por ejemplo Bomberg, Vortic o CT Scuderia, que basa su diseño en el Café Racer Concept, rindiendo homenaje al cronómetro analógico.
No solo el buceo, la aviación o el motorsport han exigido innovaciones, como la disposición inusual de la corona en los relojes; el espacio también ha presentado desafíos únicos. Un ejemplo destacado es el Seiko Spring Drive Spacewalk, diseñado en 2008 para el turista espacial británico Richard Garriott. Este reloj fue creado para soportar las condiciones extremas de una caminata espacial, demostrando su eficacia tanto dentro como fuera de la Estación Espacial Internacional. Para facilitar su uso con los gruesos guantes del traje de astronauta, los pulsadores y la corona fueron colocados estratégicamente a las 12 en punto, garantizando un manejo sencillo y preciso.
Dentro del mundo del automovilismo, un ejemplo que destaca el vínculo entre los relojes y el motorsport es la colaboración entre Sorna y el piloto belga Jacky Ickx. En 1972, lanzaron al mercado el Sorna Bullhead Jacky Ickx Easy-Rider. Un año antes, en 1971, Heuer también colaboró con Ickx para el lanzamiento del Easy Rider Bullhead Chronograph, aunque esta versión presentaba una disposición tradicional de los pulsadores. Como curiosidad, Jacky Ickx sigue vinculado al mundo de la relojería a través de su colaboración con Chopard, participando en la creación de la colección de cronógrafos Mille Miglia Edition.
Las coronas en disposiciones poco convencionales no estaban reservadas exclusivamente para la alta relojería. Lanzados a finales de la década de 1980, los vibrantes Pop-Swatch se consolidaron como una de las colecciones más icónicas de Swatch en los años 90, destacando por su diseño modular y la innovadora ubicación de la corona a las 12 en punto.