Club Patek
Las líneas clásicas de Patek no salieron a la ligera porque sí, se realiza un diseño, se les añade un nombre chulo y a correr. Suelen ir ligadas a la importancia histórica para la marca, algo que para Patek tiene mucho peso.
Con anterioridad os conté en este artículo la importancia y el origen del nombre Calatrava y hoy vamos a dar un repaso al origen del nombre Gondolo, que supuso para la marca y cuál es su legado.
Para entenderlo hay que remontarse a finales de la década de 1872 cuando el distribuidor de Rio de Janeiro Gondolo & Labouriau y Patek Philippe comenzaron su relación comercial para ofrecer los relojes de la marca en Brasil. Que finalmente terminó en 1927 ocho años más tarde terminó con la desaparición del proveedor por completo.
Durante esta época, Europa luchaba con los años de escasez y se enfrentaba a una guerra mundial mientras que Gondolo & Labouriau suponía el 33% de la producción de Patek. Llegando al punto de que en Brasil "Patek" se convirtió en un sustituto del sustantivo “reloj" en la jerga popular.
Sin embargo el precio de entre 720 y 740 francos suizos de la época suponía el sueldo anual de un obrero especializado y no todo el mundo podía acceder a ello, así que idearon una estrategia sorprendente que logró eludir la prohibición pública de los juegos de azar. Se pagaba una membresía a un club privado llamado Plano do Club Patek Philippe con 180 miembros, donde se ejecutaban 79 sorteos semanales que permitían ganar cada vez un Chronometro Gondolo. El primer ganador recibía un reloj sin ningún cargo, los 78 siguientes lo pagaban entre 10 y 780 francos, y los 101 socios restantes debían abonar el precio total de compra.
La relación entre ambas partes se estrechó en 1902, cuando algunos de los relojes empezaron a contar con doble firma, siendo la parte superior la leyenda que mostraba el nombre de la marca Patek Philippe y en la zona inferior Chronometro Gondolo (algunos al revés, pero son ejemplares más raros). Sin embargo esto no era un doble firma al uso con el simple nombre del distribuidor, para obtener esta denominación el reloj debía montar el tren de transmisión de oro de 9 quilates en lugar del latón habitual y además utilizar un calibre basado en un diseño patentado por Jean-Adrien Philippe el 13 de enero de 1891 en Estados Unidos. Este calibre utilizaba un escape de palanca de "bigote" en línea recta, un equilibrio de compensación con resorte de equilibrio Breguet y un regulador de rueda de equilibrio de levas.
Inicialmente los relojes con esta denominación eran de bolsillo, algunos de ellos con escalas para pulsaciones, o con interesantes esferas de 24 horas, hasta que en 1920 los relojes de pulsera fueron montando el tren de transmisión de oro de 9 quilates y el calibre de Jean-Adrien Philippe, bueno, basados en ese calibre mejor dicho.
Aunque la prolongada crisis financiera y social internacional, que se veía amortiguada por la demanda de relojes por parte del distribuidor brasileño, no pudo mantenerse en el tiempo cuando se terminó la relación comercial entre ambas partes y supuso casi la desaparición de Patek Philippe, si no fuera por la oportuna adquisición por parte de la familia Stern en 1932 y la introducción del Calatrava.
Como he comentado a inicio del artículo, la historia es muy importante para Patek y en el año 1993 la antigua denominación Gondolo que supuso un momento muy importante para la marca, pasó a formar parte del catálogo con la referencia 5024. Actualmente estos relojes abordan las unidades con formas de caja poco convencionales como las denominadas tonneau tan demandadas en era del Jazz de los años 20.