El único Rolex con calendario perpetuo

Una de las piezas más llamativas dentro de la historia de Rolex es la referencia 6062, a pesar de que su calibre 655 se montase también en la referencia 8171, la combinación de su calendario anual en combinación con la caja Oyster lo convierte en una rareza que no se ha repetido nuevamente y que dudo que se repita.

Durante los años 50, Rolex estaba experimentando mucho con sus relojes y cómo orientar la marca. Uno de sus puntos fuertes y destacables era la caja Oyster que ofrecía una resistencia al agua superior a lo que los competidores presentaban.

Este calibre además de horas, minutos y segundos mostraba la fase lunar, día, fecha y mes operándose mediante pulsadores en la carrura, sin embargo no era un calendario perpetuo sino anual. Esto quiere decir que no hace correcciones de 28 y 29 días en el mes de febrero sino que hace falta la intervención del usuario del reloj para ajustarlo correctamente.

No obstante hay mucha confusión sobre este reloj y se le suele nombrar como calendario perpetuo ¿Por qué? Este error viene derivado de su leyenda Perpetual en el dial, que realmente hace referencia al calibre que es automático, pero no a que el calendario lo sea.

La conclusión es que al final como aficionados tenemos un reloj muy interesante, pero no hemos visto un calendario perpetuo en un Rolex.

Sin embargo sí existe un Rolex con calendario perpetuo, pero tiene un poco de trampa el tema. Rolex nunca ha realizado un reloj similar, pero uno de los relojeros independientes que ha día de hoy ha cosechado éxito, es el responsable de modificar un Rolex original con esta complicación.

Uno de los primeros premios que Franck Muller recibió fue un Datejust y estuvo usándolo durante algún tiempo. Sin embargo a pesar de considerar los relojes de la marca como los mejores desde la perspectiva de la funcionalidad, lo sentía sencillo y decidió modificarlo para crear un calendario perpetuo con algunas indicaciones retrógradas.

Esta historia ha sido contada por el propio Muller en alguna entrevista, al igual que también arrojó luz sobre que ocurrió con el reloj. Posteriormente a su modificación se lo presentó a la propia Rolex para ver si les interesaría su producción, pero tras unos días de prueba decidieron no introducirlo en su catálogo debido a que consideraban que no se ajustaba a la fiabilidad y simpleza que buscaban la marca, justo una de las cosas él mismo alaba de esta.

Un tiempo más tarde lo vendió por 10.000 francos suizos a un coleccionista para empezar a comprar materiales y maquinaria y así iniciar su propio proyecto de relojería. Sin embargo la historia no termina con este coleccionista, él posteriormente lo vendió a un distribuidor italiano de relojes, que luego lo vendió a un coleccionista en Mónaco por 400.000 francos suizos. Esto hizo que ese Rolex batiese el récord de reloj de pulsera de acero más caro vendido.

Pero este no es en realidad el único Rolex con calendario perpetuo ya que años más tarde Muller hizo un segundo reloj, esta vez tomando como base un Datejust de oro con referencia 16238. Este reloj fue un regalo para un amigo y a diferencia del primer reloj que llevaba en el dial escrito Rolex y Franck Muller en este solo aparecía el nombre de la marca.

La modificación de este reloj consistió en realizar un módulo que pudiera trabajar con el calibre 3135 que montaba originalmente el reloj, algo que se hace complicado por el espacio que tiene la caja de este aunque finalmente lo logró.

El reloj ahora contaba con horas, minutos y segundos en el cañón central y además cuatro subesferas perimetrales. La de las 12 marcaba los meses y años bisiestos, a las 3 la subesfera marca la fecha y el día de la semana se encuentra en la subesfera opuesta, en la posición de las 9. Finalmente en la parte inferior de la esfera se dispone la fase lunar.

Para poder ajustar la información del dial, Muller dispuso unos pulsadores en la carrura del reloj, uno en la parte derecha y tres a la izquierda. El de la derecha modifica la fase lunar, mientras que el que se encuentra a la izquierda y abajo el día de la semana, reservado los dos superiores para el mes y año.

El reloj se le entregó a su amigo con todo lo que tenía de forma inicial, como documentación, caja etc. A excepción del brazalete, que se sustituyó por una correa de cocodrilo.

Y no se sabe por qué ni cómo terminó en manos de Giulio Bonaccio, un conocido compraventa de relojes raros y especiales de Nueva York, incluyendo además una carta del propio Franck dirigida a su amigo con motivo del regalo del reloj. Posteriormente se le perdió la pista hasta que en un evento público Jay Z apareció luciéndolo en su muñeca, pudiendo incluso reconocerse la misma correa que le había sido entregada a Giulio.

Estos no son los primeros ni los últimos Rolex modificados, sin embargo por ser Franck Muller quien realizó la transformación de estos y aunque no constan de un gran peso en la historia de la marca, al haber estado ligados directamente a la carrera del propio relojero adquieren cierto peso en la historia de la relojería.

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